Normalmente cuando un niño hace un dibujo, suele improvisar, dibujando aquello que primero pasa por su cabeza, no tienen un orden establecidos, sobretodo los más pequeños. Si un niño suele ocupar toda una hoja con su dibujo refleja que es un niño más extrovertido, dinámico, participativo. Si por el contrario, ocupa una pequeña parte del folio estaremos ante un niño algo más tímido, retraído e introvertido.

Que contentos nos ponemos cuando nuestro@ pequeñ@ nos trae un dibujo de la guardería o del cole

Vienen y nos dicen con todo su cariño: ¡es un coche!! o ¡mira que chulo el parque que he dibujo! o incluso ¡mira mama eres tu!

Pero nosotros sólo conseguimos ver una bola, un circulo o incluso hasta simplemente rallajos pintados 🙂

Y es que los pequeños a través del dibujo expresan sus sentimientos y emociones, incluso en los colores que utilizan, el trazado o hasta en la intensidad del color hay mucho que interpretar.

Normalmente cuando un niño hace un dibujo, suele improvisar, dibujando aquello que primero pasa por su cabeza, no tienen un orden establecidos, sobretodo los más pequeños.

Empiezan dibujando aquello que más le llaman la atención

Dejando en un segundo plano y para el final aquello que menos les interesa. Normalmente lo que menos le llama la atención suele corresponder con lo que menos le agrada.

Respecto al color, muchas veces no corresponde con la realidad. A veces pintan un sol azul, un perro verde o un pájaro lila. Y es que ellos pintan según el color que más le llama la atención y les apetece en ese momento. Cuando les corregimos y les decimos: – pero es que el sol es amarillo, ¿por qué lo has pintado azul? su respuesta es: Porque me gusta!!

Cada niño tiene una forma particular de dibujar, no sólo el tema que dibuja, sino también la manera de coger el lápiz, de ocupar el espacio en la hoja,o incluso los trazos; cosas que nos dicen mucho sobre su personalidad.

A grandes rasgos podemos interpretar varias cosas cuando vemos el dibujo de un niño. Como por ejemplo, el espacio que ocupa el dibujo. Normalmente suelen dibujar en el centro del papel.  Esto es un punto de egocentrismo, algo muy normal y natural en los pequeños. Mientras que, al rededor suelen dibujar representaciones relacionada con su entorno.

Si un niño suele ocupar toda una hoja con su dibujo refleja que es un niño más extrovertido, dinámico, participativo.

Si por el contrario, ocupa una pequeña parte del folio estaremos ante un niño algo más tímido, retraído e introvertido.

A veces el niño ocupa la hoja deliberadamente, es decir que a veces dibuja en el centro y otras en una esquina, sin orden alguno. Es frecuente en niños irritables, con constantes cambios de humor y que normalmente se distrae con facilidad.

Otro indicativo para interpretar el dibujo de un niño es el trazo, ya que según su firmeza refleja su temperamento.

Si el trazo es firme y continuo podemos decir que es un niño con confianza en si mismo. Si por el contrario el trazo es incierto o tembloroso demuestra una personalidad más inestable y que necesita la aprobación de los demás. Suelen ser niños con baja autoestima y propensos a las frustraciones. Aunque también puede indicar cansacio o falta de voluntad.

Cuando el trazo es marcado excesivamente denota agresividad.

Respecto a los trazos cuando son continuos y de formas redondeados demuestran un estado tranquilo, afectivo y conciliador. Mientras que si las formas son quebradas o puntiagudas, demuestran tensión, impulsividad y desconfianza hacia los demás.

También podemos ver dibujos donde hay tachaduras o borrones. Esto es una muestra de baja autoestima. Una falta de confianza en sí mismos o inseguridad en lo que hacen.

Por otro lado está la utilización de determinados colores. Si utiliza muchos colores demuestra alegría, curiosidad y motivación. Los niños extrovertidos y alegres suelen utilizar varios colores y de colores vivos. Mientras que por el contrario los niños más introvertidos o con baja autoestima suelen utilizar pocos colores y de colores más oscuros y fríos.

Los niños que tienen una personalidad más irritable suelen mezclar varios colores, pintando uno encima del otro.

Esto es una aproximación a grandes rasgos sobre el significado de los dibujos de los niños. No debemos generalizarlas pues cada niño es especial.

Veamos a continuación cual es la evolución del dibujo infantil:

1- Garabato descontrolado (18 -24  meses)

Al rededor de los 2 años es cuando el niño empieza a hacer sus primeros trazos, pero aun no puede dominarlos. Simplemente mueve el lápiz de un lado hacia otro. Se despista con mucha facilidad y pocas veces mira el papel mientras dibuja, así que la actividad suele durar muy poco, porque se cansa enseguida. En esta etapa los garabatos no pretenden representar nada. Sino que sirven para el desarrollo motor del niño, siendo una actividad física más que psicológica.

garabato descontrolado

2- Garabato controlado (2 – 3 años)

Entre los 2 y 3 años, es cuando el niño comienza a darse cuenta de que entre el papel y los trazos que él realiza hay una cierta relación en cuanto al movimiento. Por lo que, el garabato lo hace con más entusiasmo e intenta variar sus movimientos. El niño empieza a desarrollar su capacidad mano-ojo y a situar sus dibujos en un espacio. Los colores aún no tienen importancia, puesto que sigue siendo una etapa muy física.

garabato controlado

3- Etapa pre-esquemática (3 – 6 años)

En la  etapa pre-esquemática el niño comienza dibujando la figura humana como un círculo. Con dos círculos dentro de éste representando los ojos, una linea que representa la boca y lineas verticales y horizontales, que van en diferentes direcciones, que representa los brazos y las piernas. También puede representar la figura humana como dos círculos y dos líneas verticales. Esto se debe a que el niño dibujará lo que sabe de sí, y no la representación visual concretamente.

A medida que pasa el tiempo el niño comenzará a agregar detalles tales como el cabello a la cabeza, la ropa al cuerpo. Entorno a los cinco años podrá realizar una figura humana.

dibujo pre-esquemático

4- Etapa esquemática (7 – 9  años)

Es un momento en el que se va consolidando el esquema corporal y el dibujo gráfico tiene un sentido en espacio y color para el niño. El niño dibuja con una estructura muy clara. En cuanto el dibujo de él mismo, ha evolucionado en cuanto la etapa anterior (la etapa pre esquemática) y se puede observar una distinción entre cabeza, tronco y extremidades.

etapa esquemática

5- Etapa realismo (9 – 12 años)

En este período el niño representa la experiencia que ha tenido con el objeto que dibuja. Ya que el realismo viene dado por la vivencia con ese objeto en particular. Puede comenzar a representar a sus sujetos desde múltiples puntos de vista. Y a menudo se muestran varias líneas de base.

Ya a esta edad los niños tienen la capacidad de pensar lógicamente. Esto les permite encontrar múltiples formas de resolver problemas. Se dan cuenta de que son miembros de la sociedad, la cual está constituida por gente de sus mismas características.

etaparealismo

Cabe aclarar que los niños pueden ir modificando o alternando su forma de dibujar. Todo dependerá del momento que estén viviendo o de su estado de ánimo. 

Si a través del dibujo detectamos posibles miedos, ansiedades o preocupaciones hay que ayudarlos a superarlos.